El silencio habla

     

    Además de ser un estupendo libro, me parece una buena forma de presentar la comunicación no verbal. Tanto en nuestra comunicación intrapersonal como en la interpersonal, el silencio habla con fuerza.

    El pasado 22 de febrero tuvimos una jornada de comunicación no verbal en la que pudimos ver múltiples matices de las acciones que hacemos. Y las que no hacemos.

     

    Tal cookie fuere, la comunicación no verbal nos da una información invisible a nuestra mirada, a nuestra acción consciente. Sin embargo… nos delata.

    ¿Para qué nos puede ser útil profundizar en el lenguaje no verbal?

    Nos expresamos con palabras, que reforzamos con expresiones. El lenguaje corporal nos permite conocer mejor a nuestro interlocutor, mientras que transmitimos palabras, nuestro cuerpo expresa concordancia (o no) a través de la corporalidad.

    Sin embargo … cuidado. A pesar de los estudios que se realizan sobre el lenguaje corporal, es necesario tener presente que no se puede (no se debe) analizar de forma científica el significado de cada gesto. ¿Ejemplo? El bostezo. En principio el bostezo significa aburrimiento. Pero puede ser signo de hambre. De no haber dormido esa noche. De cansancio extremo…

    No es importante no, es absolutamente necesario entender que no podemos concluir por gestos aislados.

    Así por ejemplo, podemos observar a una persona que se mete las manos frecuentemente en los bolsillos y concluimos que nos oculta algo o que es insegura. Ahora bien, contextualizamos el gesto, hablamos con la persona, la conocemos y… descubrimos que (por ejemplo) ha sido modelo y es un gesto común, exigido por la necesidad de su trabajo, que se ha convertido en un gesto adquirido.

    Un gesto, sin más, no puede ni debe traducirse como una interpretación certera. Conocer de verdad a una persona es un proceso largo, no son unos minutos de observación. Conocer a una persona implica conversar con ella y “entender” lo que sus palabras y su expresión corporal nos dice.

    Unos minutos de observación nos permiten inferir partes de su personalidad. Jamás afirmar con certeza y mucho menos hacer de partes un todo.

    ¿Entonces … ?

    Entonces se trata de conocernos a nosotros mismos, de viajar a nuestro interior y saber qué refuerza la coherencia de mis mensajes y qué los hace incoherentes. Prestar atención a cómo me siento cuando emito determinados mensajes, y ser capaz de reforzar o minimizar la esencia de lo que quiero expresar.

    No se trata de ir a la caza y captura de las incoherencias de mi interlocutor, se trata de comprender, por ejemplo, que intenta transmitirme algo y que su comunicación no verbal me indica que está nervios@, insegur@. Quizá pueda facilitarle la comunicación si es una persona conocida. Quizá si es un candidato a un puesto de trabajo pueda perderlo … ¡o ganarlo! Sí, ganarlo. Imagina que le pregunto por esa incomodidad que detecto, y el candidato/a me responde con una inesperada pero satisfactoria muestra de sinceridad. Quizá con ello no sólo me muestre un candidato/a de confianza, quizá al eliminar la presión que sentía deje ver su mejor versión para el puesto. ¿Quién sabe? El futuro son infinitas posibilidades. Y en nuestras manos (nunca mejor dicho) está la oportunidad de reforzar lo que queremos transmitir.

    Estoy convencida de que profundizar en la comunicación no verbal es sumergirse en un viaje de descubrimiento, de conocimiento personal.

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