Estrés mental y fatiga física

    ¿Cuántas veces tras un duro día de trabajo (mental) has llegado a casa exhaust@ y agotad@? ¿Cuántas veces te has preguntado “¿Cómo tan cansad@ si apenas he tenido actividad física…   🙁 ?”

    Pues a partir de ahora puedes estar segur@ de la correlación que existe entre nuestra actividad mental y el agotamiento físico. Hasta la fecha se asocia el cansancio y la fatiga con el trabajo físico, muscular, pasando por alto que el cerebro es tejido biológico que puede ser usado en exceso…provocando fatiga.

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    Cuando intentamos realizar tareas mentales y físicas a la vez, los niveles de oxígeno en sangre en la corteza prefrontal se reducen bastante, lo que puede causar que nuestro cuerpo se fatiguen mucho antes que si estuviéramos realizando únicamente una tarea física. De hecho, los niveles de azúcar en sangre son más bajos que cuando se dan las condiciones de sólo fatiga física. Por lo tanto, parece ser que el cerebro trabaja intensamente cuando nos encontramos en tareas altamente cognitivas, y que pueden dividirse los recursos cerebrales y acelerar el desarrollo de la fatiga física.

    ¿Y si sumamos estrés?

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    Con frecuencia atribuimos nuestro estrés al tipo de vida actual, a la sociedad en la que vivimos (la que hemos creado). Podemos lanzar la pelota al estilo de vida predominante y esperar que por arte de magia, algo cambie. Nuestro cerebro biológicamente se centra en las amenazas (es su única herramienta para asegurar la supervivencia. Recuerda que el objetivo fundamental de tu cerebro no es que seas feliz sino asegurar tu supervivencia) y las amenazas sociales están en el saco 😉 

    No podemos cambiar las condiciones atmosféricas, ni el estado de ánimo de nuestr@ compañer@ de trabajo,de nuestr@ jef@, de nuestro vecin@ o de nuestra pareja, sin embargo sí podemos cambiar la forma que recibimos esa información. 

     

     

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    Si tu estrés no es “del bueno”, es portador de noticias. No es el malo de la película, es el cartero… Cuando en nuestro cuerpo hay un desequilibrio, la información de éste nos llega a través de una dolencia o una enfermedad. Y sin embargo cuando hablamos de alteraciones emocionales o psicológicas, muchas veces no prestamos atención porque aparentemente podemos seguir con nuestra rutina. Ni nos impiden caminar, ni escribir ni hablar… aparentemente seguimos adelante. Aparentemente no pasa nada.

    Ese estrés, esa ansiedad que altera e impide tu rutina  te está dando una información: si la sabes leer tienes en tus manos la oportunidad de cambiar.Es una carrera de fondo, no de velocidad. La recompensa de cruzar la meta es vivir tu vida feliz y satisfech@, aunque  seguramente para lograrlo te debas emplear a fondo… ¿Estás dispuest@?

     

     

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