Seductor@s y persuasiv@s

     

    Seducir es atraer el apoyo de la gente, conseguir prendar su mente, cautivar su imaginación, lograr que nos recuerde cuando no estamos presentes físicamente.

    La persona seductora lo es igualmente ante hombres y mujeres, es una especie de prestidigitador emocional, cuyo estilo varía dependiendo de su carácter.

    ¿El seductor nace o se hace?

    Si bien en la infancia se desarrollan las habilidades que facilitan la atracción, no es condicionante, cualquier persona puede aprender a seducir aún habiendo sido un niñ@ tímid@ y reservad@ .

    ¿De qué se trata?

    De querer fascinar.De querer ser encantador@. De querer compartir. 

     

    Las personas seductoras parecen manejar una especie de lenguaje, de código secreto, de hechizo si quieres, al que resulta difícil escapar. Son personas que hacen fácil el estar con ellas, nos generan confianza, son optimistas, seguras. Vemos en estas personas aquellas cualidades que nos gustan, les presentimos como personas capaces de guiarnos por senderos fascinantes, esos que sólo exploramos en nuestros más profundos y ocultos sueños…

     

    Además, y como si de un libro salieran, son personas que nos prestan atención, que nos escuchan, que nos sonríen, que copian discretamente nuestros gestos para hacernos entender y sentir inconscientemente que nos escuchan plenamente. Nos vemos reflejados en ell@s de forma mejorada. Son como queremos ser. 

     

    ¿QUÉ HACE LA PERSONA SEDUCTORA?

    El seductor, la seductora es un estratega nato. Observa con atención a las personas con quienes habla (o con quienes va a hablar), observa sus movimientos, su lenguaje no verbal, su estilo de comunicación, dibuja sus cicatrices emocionales … Sabe dónde mirar, qué mirar, cómo mirar.

    Es el seductor, la seductora,  un artista de la empatía.

    Logra que su interlocutor o su audiencia se sienta protagonista.Le escucha, atiende y concede el poder.

     

     

    Es clave en el lenguaje persuasivo expresar las cualidades del otro. Es esencial. Todos los seres humanos creemos, en lo más íntimo de nuestro ser, que somos mejores de lo que los demás nos perciben. Quien maneja un lenguaje seductor, persuasivo, logra que su interlocutor sepa que hemos visto esas cualidades que apenas unos pocos, en los mejores de los casos, logran ver.

    La mayoría de las personas están tan centradas en lo que creen necesitar que pocas veces son capaces de identificar lo que los demás pueden necesitar. Y que probablemente tú les puedes facilitar … 

    El peso excesivo de nuestras carencias (reales o no) nos dificulta ser fascinantes. Si te conoces a ti mism@ comienza a reducirse este peso y paralelamente comienza a brillar una parte de nuestro ser de forma sugerente, cautivadora, persuasiva, seductora …

    Conocerse es el camino para descubrir qué puedes dar que el otro esté dispuesto a recibir. Y ahí, en ese equilibrio perfecto, radica la persuasión, la influencia, la seducción.

    Combina una comunicación honesta, sincera, transparente y personal, tuya, única, a la par que emocional, con sentido del humor y empática. Así lograrás generar conexión con tu audiencia.

    Entrénate para comunicarte con persuasión.

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