Supera tus límites: KO a tus creencias limitantes

    O sí puedes.  Tod@s hemos tenido la oportunidad de comprobar como ante una misma situación unas personas reaccionan de una manera y otras de otra. Unas personas se hunden y otras rápidamente se recomponen y rehacen su vida. Seguro habrás oído que una gran parte del resultado depende de ti, entonces… ¿dónde está la clave? ¿cuál es el secreto? ¿Por qué un@s sí y otr@s no? 

    Acompáñame, te invito a desvelarlo.

    Son varios los factores que componen ese secreto. Hoy vamos a profundizar en uno de ellos, los pensamientos automáticos negativos.

    Los  pensamientos automáticos negativos(PAN) son muy sutiles, por tanto es difícil que los detectes. Pasarán desapercibidos la mayoría de las veces. Son como los vampiros … necesitas de un espejo para darte cuenta de su presencia ….

    Antes de decirte como los identificas, permíteme recordarte para qué necesitas identificarlos.

    Son responsables de que te sientas incapaz de acometer retos.

    Son responsables de que sientas inseguridad, desconfianza, con pocos recursos, son responsables de un amargo sabor a malestar en tu vida personal y profesional.

     Impiden que te concentres, porque continuamente te recuerdan que no pudiste hacer algo o que debiste hacer algo pero no te atreviste.

    Dan vueltas y vueltas en tu cabeza llegando a provocar malestar físico, alteraciones gástricas, estado de nervios alterado … en definitiva, alterando de forma negativa tu estado de bienestar.

    Así que ahora que tienes claro que NO quieres PAN en tu vida, vamos a identificarlos para impedir su paso a tu vida.

    ¿Vamos?

    Como son muy escurridizos, observa tu emoción. Los delatará. Observa que te sientes mal sin saber exactamente por qué. Detrás de ese sentimiento hay un pensamiento negativo que ha desencadenado esa emoción. Es tan sutil, discreto y está tan normalizado en tu vida que ni lo ves. Sólo si te paras a observar podrás cazarlo.

    1. Son mensajes específicos, discretos.

    Esto quiere decir que, si aprendes y te entrenas en detectarlos, puedes detectar qué palabras y qué tono empleas para hablarte. Al principio te costará, pero si persistes, lo verás de forma nítida,inequívoca, sin duda posible,  como si fuera el discurso de alguien a quien escuchas con atención.

    2. A menudo parecen “modelos repetidos

    Son palabras o frases cortas recurrentes que se convierte en una especie de mantra que te lleva a un grupo de recuerdos temidos, desagradables o autorreproches, pudiendo acompañarse de imágenes de recuerdos borrosas, manipuladas por nuestra memoria.

    Muchas veces son como un “rebobinado” de una experiencia desagradable, a la que añadimos lo que “tendríamos que” haber hecho o lo que “no deberíamos” haber hecho.

    4. Son tan automáticos  como espontáneos.

    Entran brusca y repentinamente en tu mente, despertando emociones y creando la ilusión de verdades absolutas cuando detrás esconden estereotipos, juicios de valor etc.

    5. Son aprendidos y adquiridos

    Pues sí, en realidad los compras. La forma que tienes de interpretar la realidad viene completamente condicionada por la información que has incorporado desde la niñez y enriquecida con las cargas de tu mochila experiencial: familia, colegio, amigos, medios de comunicación, trabajo, experiencias propias, experiencias de tus amistades más cercanas, etc… Y claro, es cierto que no puedes hacer una “devolución” pero sí puedes realizar un “cambio”. Lo que hemos vivido y hemos aprendido, ya está en nosotros de forma inconsciente. Ahora bien,  ya sabes que no puedes borrar el pasado, pero sí modificar las repercusiones de esa experiencia. Sí puedes transformar lo que te sucedió en un aprendizaje constructivo y positivo para ti

    ¿Te vas a quedar igual? ¿O piensas hacer algo?

    Así que ahora que ya sabes cómo identificarlos y lo poco (nada) positivo que te aportan, ya sabes, no les abras la puerta.

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