Querido Mindfulness

    Cualquier día de cualquier mes de cualquier año, abres el periódico, tus redes sociales, conectas con los medios de comunicación y observamos una constante, una lamentable constante. La dificultad cada vez mayor de gestionar,  de manejar las emociones. Niñ@s o adultos. Jóvenes o mayores. Solter@s, casad@s o divorciad@s. Cada vez con más frecuencia (por no decir diaria) la carencia en el manejo de nuestras habilidades sociales y emocionales es mayor.

    ¿Podemos hacer algo? Sí. Sin duda, sí.

    Claro, ello implica responsabilidad y reconocimiento de que algo tenemos que ver con lo que sucede. Tanto si haces algo al respecto como si decides ser un agente pasivo. Tu decisión te va a definir. ¿No te gusta? Lo siento, es la realidad.

    Es cierto que vivimos en una era en la que si no es mi problema directo, no es mi problema. Error. Craso error. Perdona pero ¡¡ claro que es tu problema !! ¿Acaso no formas parte de la sociedad? La falta de respeto es una lacra social, no es un problema de otros. Que el hijo del vecino sea un irrespetuoso  ¡¡ claro que es mi problema !!

    Y si tienes hij@s, más aún.

    Por eso no sólo podemos sino que debemos hacer todo cuanto esté en nuestro campo de acción. En primer lugar trabajar el núcleo familiar, cuidar el entorno en el que nos movemos y elegir siempre que sea posible, dónde estar. Elegir actividades que potencien y enriquezcan a nuestra familia, promover y participar en cuantas actividades podamos que contribuyan a nuestro desarrollo emocional.

    ¿Para qué? Para desarrollar la capacidad de reconocer las emociones y los sentimientos en el momento que se experimentan (incluso anticiparlos), en lugar de apartarlos o aplazarse si nos resultan incómodas, dominar las propias emociones. Se trata de aprender a conducir las emociones incómodas una vez la persona haya aceptado que las está experimentando en este momento. Y esto querid@ lector@ es inteligencia emocional y mindfulness.

    Queremos una sociedad armoniosa (porque la queremos ¿no?) y para ello es absolutamente necesario que sepamos identificar las emociones de quienes nos rodean para poder llegar a ser empátic@s con ell@s. No hay otra forma.

    Podemos aprender a ser inteligentes con nuestras emociones y sentimientos y aplicar esta inteligencia a las diferentes situaciones de la vida diaria.Hay centros educativos que creen firmemente en la necesidad de implementar la educación emocional y el mindfulness  como filosofía de vida. Puedes leer más sobre la educación emocional dirigida a educación primaria pública en este enlace y este otro

    Desarrollar nuestra educación emocional y mirar la vida desde una perspectiva mindfulness nos permite conducir nuestra impulsividad por cauces adecuados, tanto en niñ@s, adolescentes y adultos.  Sin duda, como adultos somos referente y por ello debemos ser responsables e invertir como mínimo tiempo para ser mejores personas y mejores referentes para nuestr@s hij@s. Apoyar y participar en iniciativas que abordan estas temáticas es clave para consolidarlas dentro del marco social de nuestras ciudades.

     

    Pero además me voy a permitir ir un paso más allá… La conciencia plena, el saber escuchar mis emociones, mi cuerpo y lo que me comunica, puede influir (e influye) en nuestro estado de salud física.

    Así que fíjate, la conciencia emocional influye en nuestras relaciones sociales, en nuestras relaciones personales, en nuestra capacidad de concentración (y de resultados académicos, siempre y cuando no intervengan patologías añadidas), en nuestros resultados laborales y además (¡¡ y además !!) en nuestra salud.

     

     

     

    ¿Aún dudas de la importancia de la educación emocional?

    No seré yo quién te lo explique, te dejaré que la ciencia te cuente cómo las terapias no farmacológicas intervienen en la mejoría y recuperación de alteraciones funcionales como por ejemplo, la lumbalgia. Te dejo el artículo de diario médico

    Está claro que depende mucho de cada alteración y caso. Hay casos que indiscutiblemente precisan de ciertas intervenciones agresivas para restablecer el equilibrio, aunque también es cierto que en los primeros estadios de toda alteración, podemos bucear y encontrar una alteración emocional … la ciencia investiga mucho en este sentido y cada vez con más fuerza los resultados confirman las hipótesis. Por ejemplo, en el caso de las enfermedades cardíacas no congénitas su vínculo con el estrés  cada vez es más reconocido (y conocido su mecanismo de actuación, te dejo este artículo,también desde la ciencia,por si te interesa)

    Concluyendo … la educación emocional, la gestión de nuestras emociones y el mindfulness (bajo mi punto de vista, todo ello indisolublemente unido) hacen posible una sociedad mejor, una calidad de vida mucho más satisfactoria y disfrutar de una salud como mínimo mucho mejor.

     

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