Madre no hay más que una

    Hay palabras que no tienen el mismo significado hasta que ocurre algo que se lo da. Mamá es una de esas palabras.

    Cuando llamas a tu madre “mamá” no eres consciente de qué es ser madre, hasta que lo eres.  La maternidad es un aprendizaje tan profundo que puede modificar incluso tu escala de valores.

    La maternidad te enseña el equilibrio entre la exigencia y la permisividad, entre el sacrificio y el sano egoísmo, entre el dar y el recibir, el hablar y el escuchar, te enseña a ser paciente, a focalizar, a tener muy claros los objetivos de tu vida, a aprender constantemente, es una gran maestra de humildad, también de orgullo (nuevamente, con sana connotación), y sobre todo, sobre todo, la maternidad es una oportunidad para desarrollar tu liderazgo, como persona, como mujer y como madre.

    La influencia que como madre ejerces debe de ser consciente, nuestr@s hij@s nos toman como ejemplo, nos miran aún cuando no los vemos, nos modelan, nos imitan, somos su referente. Si por ell@s no nos esforzamos ¿por quién si no?

    Me gustaría extender además mis palabras a todos esos papás maravillosos que conozco, ya que el día del padre no pude dedicar unas palabras para ellos,  por aquellos padres que gerentes y ejecutivos, acaban hablando conmigo después del trabajo y se interesan por abordar su paternidad con más inteligencia emocional, por esos padres que se quitan la chaqueta y la corbata, que aparcan su maletín o su iphone y lo silencian para conectar con su esencia, para ser padres con más recursos, para ser mejores, con interés sincero de ser mejores padres de lo que ya son.

    Ser madre y llevar contigo durante 9 meses a tu hij@ es una experiencia única, realmente única. Mirarle a los ojos y decir tanto sin pronunciar palabra, sentir sus gestos, sus suspiros, sus nervios, sus expectativas… crear una complicidad única es labor tuya, no suya.

    Y no, no es fácil decirles no, pero a nada les ayudas concediendo gratuitamente. Ell@s necesitan tus límites. No nos gusta verl@s sufrir ni llorar, pero nada les ayudas creando una falsa burbuja que no les protegerá en absoluto de la realidad. No es fácil verles atravesar tormentas, pero ningún marinero se hizo experto en un mar en calma. Nadie dijo que fuera fácil ni sencillo ver cómo aprenden de sus frustraciones. Nadie dijo que el aprendizaje de la resiliencia fuera económico … su precio es elevado, cierto, como alto es el resultado que te permite alcanzar su práctica.

    Ilumina su lado genuino aprendiendo a ver el tuyo. Enséñale a vivir conducid@ por sus valores, identificando primero los tuyos. Anímal@ a que sepa decir NO, partiendo de tu ejemplo. Déjate guiar por tu instinto, y enséñale a escuchar el suyo.

    En definitiva, sé la mejor versión de ti misma que puedas ser, por ti y por ell@s. 

     

     

     

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