Arquer@ de tu palabra

    No es un secreto que hablamos tanto con palabras como con gestos como con silencios. Y mucho más decimos con el cómo que con el qué.  ¿Recuerdas esta afirmación?

    Cuando nos comunicamos podemos ser capaces de despertar emociones, experiencias y sensaciones que perduren en la mente y en corazón de quién nos escucha. Puede ser un alumn@, puede ser un cliente, puede ser una persona conocida, puede ser un familiar o tu pareja, sea quién sea, nunca olvidará lo que eres capaz de despertar en su corazón.

    Las palabras sin embargo, sin una estructura, sin una finalidad, sin estar contenidas en algo pueden perderse como flecha lanzada al infinito.

    Permíteme hacer un símil con la forma en que tiramos una flecha. Desde mi experiencia. Desde mi práctica.  ¿Me acompañas?

    Cuando hablamos con las personas nuestro objetivo, consciente o no, es hacer diana en su atención y recuerdo. Cargar tu arco, respirar, enfocar, disparar y soltar tu flecha para hacer diana. Ésa es la clave.

     

     

    Hoy te propongo unas técnicas que puedes aplicar en tu trabajo o en tu vida personal. Tú eliges 😉

    Carga tu arco y define tu propuesta de valor

    ¿Cuántas veces has comprado no por precio sino por lo que implica ese producto o esa marca? ¿Cuántas veces has comprado no por precio sino por los valores que te transmite el producto? Antes de nada, tanto ofrezcas un producto como un servicio, estudia en qué es o eres diferente, compárate con tus similares y establece las diferencias. Si eres un@ más, ya sabes, acabarás siendo un@ menos.

    Recuerda que ese valor diferencial debe ser el eje principal para atraer clientes.

    Conoce a tu cliente, respira, enfoca y carga tu flecha

    No existe una fórmula mágica para la venta. Lo único que existe casi mágico en estos tiempos que corren es regalar atención a tu cliente. Además, cuando escuchas a tu cliente (o potencial cliente) estás creando un vínculo potente y diferenciador: cuando te escuchan te sientes importante ¿lo has probado,has probado a escucharte a ti mism@ cuando te escuchan? Sin lugar a dudas, te sientes bien. 

    Escucha a las personas, pero sobre todo si pueden ser tus clientes (o si lo son) mucho más. No tendrás que venderles nada, sólo le ofrecerás lo que necesitan, porque en este mundo en el que vivimos, en el que todo sucede de forma tan rápida, tan individual y tan egoísta tantas veces, gana el que gana al cliente.

    Incluye cuantos sentidos puedas en tu conversación, enfoca el disparo de tu flecha 

    Presta atención a cómo habla tu cliente (o la persona con la que estés hablando). Presta atención a sus referencias a imágenes, a colores, a olores, a sabores … se detallista en tu comunicación. Observa qué símiles usa. Y a partir de ahí, crea una conversación que baile con su expresión. La comunicación es un arte, es un baile de palabras. Aprende a identificar el ritmo de tu interlocutor y lograrás que se sienta cómod@ contigo. Lograrás que desee que esa conversación no tenga final … 

    Haz las cosas sencillas … no lo compliques y lanza tu flecha

    Menos es más. No rebusques posturas, no rebusques ni pretendas retener más tiempo, cuando sientas que es el momento de soltar la flecha, de dejarla ir de entre tus dedos, de respirar mientras abres tu mano, de acompañarla en la salida …

    Hazlo sencillo. No significa que sencillo sea fácil. No siempre es sinónimo lo uno de lo otro. Hablar, comunicar es sencillo, hacerlo desde tu esencia no es fácil. Requiere conocerse y saber qué quiero decir y cómo lo quiero decir. A dónde quiero llevarte con  mis palabras y con las imágenes que ellas van a generar en tu mente, con las sensaciones que te producirán al leer, pensar e imaginar.

    Las empresas y los profesionales que se posicionan son aquellos que logran conectar con su mercado, son aquellos que logran que sus clientes se sientan identificados con ellos, felices y satisfechos de serlo.

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