Claves para aumentar tu bienestar personal

    Nuestra naturaleza, con la intención de protegernos, nos ha enseñado a fijarnos más en lo peligroso y negativo, en aquello que nos duele y nos puede suponer un desequilibrio (físico o emocional), en evitar el sufrimiento más que en provocar la felicidad. ¿Te has parado a pensarlo?

    Sin quererlo, muchas veces esta atención y este enfoque en evitar lo que no quiero en lugar de focalizarme en aquello que quiero nos lleva a estados de infelicidad o sufrimiento. Si comparamos la vida con un juego, estaríamos jugando a no perder en lugar de estar centrados en ganar.

    Y es cierto que muchas veces no podrás evitar la situación, ni tampoco cambiarla. Hay cosas que no dependen de nosotros (otras sí) y es entonces, en esos momentos en los que no podemos ni tenemos poder de cambio cuando es nuestra actitud la que determina cómo afrontar nuestro presente. Y esa actitud puede (y suele) ser determinante para el futuro.

    La ciencia, la neurociencia en concreto, nos muestra y demuestra cómo podemos aprender siempre, tengamos la edad que tengamos. Y cómo podemos cambiar costumbres y hábitos, si y solo si queremos hacerlo.

    Nuestras costumbres son como la huella, como el camino que deja un trineo al deslizarse sobre la ladera de una montaña nevada. Por facilidad y rapidez acabas dejándote caer por dónde antes lo hiciste, de modo que al final acaba siendo mecánico y muy muy sencillo. Tanto que la bajada puedes hacerla con los ojos cerrados, porque tu trineo “va solo”. Ahora bien, ese camino que has hecho (tus pensamientos creando hábitos) puedes cambiarlo solo si decides hacerlo. Sólo si decides tomar otro camino bajarás por otra parte de la ladera. Sólo si lo decides crearás una nueva bajada para tu trineo. Siempre puedes mantenerte en el camino conocido, seguro y cómodo… o explorar nuevas formas de bajar la montaña.

    Parece fácil ¿verdad? En realidad lo es. Lo único difícil es tomar la determinación de bajar por otro lado.

    Para comenzar a  trabajar la mejora de tu bienestar emocional, si quieres potenciar y fomentar las emociones positivas en tu vida te propongo una serie de claves. ¿Te animas?

    1. La importancia de lo importante. ¿Sabes lo que realmente es importante en tu vida? ¿Te has parado a ordenar según importancia lo que es importante en tu vida? Si no lo has hecho (por escrito) ésta es tu oportunidad. Piensa ( y escribe) en las 5 cosas que son realmente importantes para ti.
    2. Tus momentos, tus tesoros. Todos tenemos momentos especiales en nuestra vida. Rescátalos, al menos 5 de ellos. Si tienes fotos, recupéralas.
    3. Practica la gratitud. Agradece de forma consciente aquellas cosas buenas que te pasan. Repasa al final del día qué has vivido y rescata por lo menos 5 cosas buenas que te han pasado. Es posible que al principio te cueste, poco a poco verás como tu radar positivo se entrena.
    4. Escribe(te) una carta de agradecimiento. Puedes escribirla a alguien que tú quieras o ¿por qué no? a ti mism@. Observa si te resulta fácil o si te cuesta …

     

    Además … ten presente

    No digas “sí” cuando quieres decir “no”.

    No malgastes tus energías y tu tiempo en gente que no te respeta. Valora tu energía.

    Di lo que piensas, no temas expresar tus deseos y opiniones.

    No compitas ni te compares con los demás. Ten el coraje de ser tú misma.

    Acepta lo que te sucede en la vida en lugar y deja de desear que las cosas sean diferentes (a veces no son lo que parecen en un principio …)

    Perdónate, por tus errores pasados.

    Elabora una lista de objetivos y empieza a dar pequeños pasos todos los días para alcanzarlos. Lleva siempre contigo tu lista.

    Encuentra tiempo para hacer las cosas que te gustan.

    Deja de preocuparte por cosas que escapan de tu control.

    Busca soluciones en lugar de dejarte vencer por los problemas.

    Celebra tus propios éxitos.

    Trátate con amor y amabilidad.

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