Salud y estrés. Estrategias para el bienestar

     

    El estrés, que naturalmente es una respuesta adaptativa,  en la vida actual del ser humano deja de serlo para convertirse en una dificultad incluso en un problema cuando se instaura y se acomoda en nuestra vida de forma continuada. Además de la sensación de agobio que genera el estrés, afecta a las personas en su salud y calidad de vida.
    Se han descubierto mecanismos neuroendocrinos que se activan ante diversos tipos de amenazas para el individuo, tanto físicas como psicológicas.
    Cuando esto sucede de forma continuada somos más vulnerables a las enfermedades.
    El estrés debido a hechos vitales como quedarse sin trabajo, la muerte de un familiar cercano, o tener que cambiar de lugar de residencia así como (¡atención! ) las pequeñas dificultades cotidianas tienen una estrecha relación con la aparición de diversas enfermedades.
    La psiconeuroinmunología ha aportado nuevos datos que confirman que las situaciones ambientales y sociales capaces de inducir estrés tienen un impacto apreciable en el sistema inmune de las personas que experimenten estados emocionales crónicos de caracter negativo.
    Los efectos neuroendocrinos e inmunitarios del estrés representan un riesgo que hace a las personas más vulnerables ante las enfermedades en general. 

    Pero … el problema, paradójicamente, no es el estrés ….

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                                            … el problema es cómo afrontamos esas situaciones de estrés.

    ¿Dominas tú la situación y al estresor, o es el estresor ( aquello que te genera estrés) quién domina la situación?

     

    Los estudios de laboratorio demuestran la relación que existe en nuestro sistema inmune ante situaciones de estrés mal gestionadas.

    ¿Quieres saber qué pasa dentro de tu cuerpo cuando el estrés se apodera de ti?

    El sistema inmunitario y tus células de defensa, dispersas por los tejidos, se conectan a través de fibras nerviosas. De esta manera se hablan y saben cuando tienen que activarse o desactivarse. Fíjate que hasta el hecho de ponerse nervios@ por hablar en público es interpretado por nuestro cuerpo como una situación en la que activar las defensas. ¿Cómo es posible? Porque a través de esta conexión que  tiene el sistema inmunitario, las células de defensa y el resto de nuestro organismo saben cuando una parte de nuestro cuerpo se activa (o se desactiva). Así nuestro cuerpo entiende ante el aviso de “ojo, situación estresante” que debe ponerse en modo defensa. Da igual si es una entrevista de trabajo o un virus que nos ronda.

    El problema radica en que el estrés mantenido en el tiempo genera un desgaste en nuestro organismo, desgaste de, en realidad, todos nuestros sistemas. Verás:

    ante el estrés nuestro cuerpo segrega cortisolEn situaciones normales el cortisol se encarga de normalizar la respuesta inmunitaria para que esta no cause daños en el organismo, pero en situaciones de gran estrés y además mantenido en el tiempo, encontramos una gran cantidad de cortisol en el cuerpo, la cual a largo plazo reduce las defensas inmunitarias y desequilibra el organismo. 

     

     

    En caso de estrés permanente el sistema de defensa de las células retrocede (generamos menos defensas). ¿Cuántas veces te ha pasado que en épocas de mucho trabajo has logrado dar el do de pecho pero una vez finalizado has caído enferm@? O cuando te vas de vacaciones, después de sprintar en el trabajo… al seguno día de vacaciones, te pones enferm@ 

    Aquí tienes la respuesta. Ante este pico de estrés mantenido, nuestro cuerpo se queda sin defensas, por eso somos más vulnerables a infecciones víricas.

    ¿Conoces a alguien que tras una etapa estresante (y ojo  puede ser emocionalmente estresante, no sólo físicamente) haya tenido un casual brote de herpes labial, una gastroenteritis  o un resfriado? Pues ya conoces la explicación.

     

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    ¿Se trata entonces de eliminar el estrés de nuestra vida? No.

    No tanto eliminar el estrés, que recordemos, nuestro organismo lo entiende como una respuesta ante situaciones de riesgo o amenaza, y muchas veces es necesario, sino saber reducirlo, relativizarlo, minimizarlo. Saber qué hacer para que no se apodere de nuestras emociones, de nuestras reacciones, de nuestras decisiones. En definitiva, por compleja que sea una situación, que seamos capaces de mantener la sangre fría y el corazón caliente y tomar la decisión más inteligente y ecológica posible (decisión ecológica = buena para mí, para mi entorno)

    Aprende a vivir cada momento como lo que es, único. Aprende a vivir el aquí y el ahora, sin recordar anclad@ al pasado, sin anticiparte al futuro.

    Septiembre es un mes generalmente rápido, estresado y estresante. De ti depende cómo decidas vivirlo… Te aseguro que puede ser un dulce mes de retomar rutinas, de re-adaptación al trabajo, al ritmo académico o las actividades extras y no por ello debe ser un mes agobiante ni mucho menos estresante.

    Si quieres conocer recursos, estrategias o herramientas con las que combatir el estrés, recuerda que puedes reservar tu sesión personal además de participar en seminarios y talleres. Pide información sin compromiso escribiendo un mail a beatriz@beatrizmunoz.es .Indica si quieres información de talleres o consultar tu caso.

     

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