Cómo tomar (sin errar) elecciones difíciles

    Elegir entre una carrera u otra, entre un trabajo u otro, vivir en pareja o sol@, aceptar el ascenso o no… numerosos ejemplos de elecciones que pueden suponer una dirección u otra en nuestra vida. ¿Por qué nos cuesta elegir? ¿Qué podemos hacer para elegir con claridad?

     

      

    Lo que normalmente hace difícil tomar una decisión, elegir (y por consiguiente, renunciar a lo que no eliges) es la forma en que se presentan las alternativas. En una elección fácil, una alternativa es claramente mejor que la otra.

    Te propondré un ejercicio muy sencillo: coge un papel y un bolígrafo. Dibuja una línea que separe el folio en dos columnas. ¿Crees que te voy a pedir pros y contras? Sí, pero no a modo convencional. Sí, pero ¡¡atención!! No escribas desde la coherencia y la lógica, escribe desde el corazón y tu esencia. Deja que las palabras salgan solas, no las coartes, no las juzgues. Permite que se lean términos como felicidad o bienestar en las formas en las que tú mism@ te expreses.

    El temor a lo desconocido y al error nos lleva a decisiones erróneas. Decidir en base a lo lógico, a lo que parece ser la mejor decisión basada en evidencias contrastables suele, en este tipo de dicotomías,  ser un error.

    Decisiones no alineadas con nuestra verdadera esencia. Con nuestros deseos y con nuestra misión. Cuando hablamos de elecciones difíciles, hablamos de principios, de misión, de valores. No hablamos de decisiones correctas o incorrectas. Normalmente esas decisiones difíciles lo son precisamente porque ambas son buenas y no hay probablemente una mejor que otra. Hay una misión por descubrir.

    Hay un poco de decisiones viscerales con base intuitiva, si entendemos la intuición desde la ciencia, desde esa concepción de la infinita cantidad de estímulos que percibimos y que sólo una parte de ellos llegan a nuestro consciente. Esa otra parte que queda en nuestro subconsciente no se pierde … (en este enlace y en este otro tienes un poco más sobre la intuición desde la psicología)

    Te propondré otra reflexión para resolver la encrucijada. Imagina que de las dos opciones, mejoras considerablemente una de ellas. ¿Queda resuelta la decisión?

    Si tu respuesta es , enhorabuena. Normalmente esto no suele suceder (no hablaríamos de elecciones difíciles), normalmente la respuesta es no. Por tanto el escenario cambia ligeramente: dos situaciones, ninguna mejor que otra, ni tampoco igualmente buenas.

    ¿¿Entonces??

     

    Cambia la perspectiva! Mira la situación desde otro ángulo.

    En esencia intentas (intentamos) elegir desde la comparativa. Quizá estamos mirando desde el pensamiento lógico-científico, y desde ése ángulo las decisiones difíciles no se resuelven de forma satisfactoria (no salvo que estamos hablando de datos contrastables)

    El mundo de los valores es radicalmente diferente al mundo de la ciencia. Los conceptos de los valores no se pueden cuantificar, mientras que los de la ciencia sí podemos hacerlo. Bajo la enseñanza que recibimos y la sociedad tal y como está establecida, tendemos a elegir basándonos en elecciones tomadas desde una comparativa científica. Medimos el error o acierto en nuestra decisión desde una concepción de cantidad.

    Nuestros deseos, nuestra misión personal (y por ende profesional la mayoría de las veces) no puede cuantificarse como lo hacemos cuando comparamos cifras. Los deseos, los valores y los principios viven en otra esfera.

     

    Un mundo lleno de elecciones fáciles nos haría presos de la razón lógica y nos despojaría del maravilloso mundo emocional, de las creencias, de los valores,del conocimiento de tu propia persona, de tu propia vida. Nos despojaría de la capacidad de escribir y sentir nuestro propio destino. No busques razones lógicas. 

    Encuentra tu singularidad. Busca respuesta a quién eres y quién quieres ser.

     

    Si crees que esta información es interesante,

    compártela en tus redes para que otr@s puedan conocerla

    Puedes dejar tus comentarios o ponerte en contacto conmigo

    a través del  formulario

    Te invito a que me cuentes tu caso, sin ningún compromiso, te responderé con una propuesta de acción. Y si te gusta, seguimos hablando.